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Medicina Antiaging - ¿En que consiste la medicina de las 6P?

¿En que consiste la medicina de las 6P?

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¿En que consiste la medicina de las 6P?

La Medicina de las 6P aplicada a partir de una edad de  35-40 años es lo que la ciencia anglosajona ha llamado Age Management Medicine (Medicina para un Envejecimiento Saludable).
 
El Age Management Medicine es un área de conocimiento médico que se basa en diferentes especialidades como la cardiología, la endocrinología, la andrología, la ginecología o la medicina del deporte.
 
Las 6 P en que se basa son:
 
1. Preventiva porque, como se enfoca a la prevención de la aparición de enfermedades.
2. Proactiva porque se basa en la responsabilización activa de cada individuo en su propia salud en el momento en que aún estamos sanos.
3. Participativa porque implica a diferentes profesionales y al propio interesado en el programa (médico, entrenador, nutricionista…)
4. Predictiva porque el análisis adecuado de diferentes marcadores permite avistar con antelación la aparición de enfermedades.
5. Personalizada porque cada persona tiene una genética y un punto de partida únicos que requiere de una programa personalizado.
6. Placentera porque cuidad de nuestra salud no debe ser una carga sino un motivo de placer y bienestar.

  • ¿Qué factores clave se incluyen en un programa de la Medicina de las 6 P?

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    La Medicina de las 6P para un Envejecimiento Saludable se apoya en una serie de pilares:
     
    Conocimiento detallado de la historia clínica, de los biomarcadores de salud y longevidad. El objetivo es la búsqueda de los valores de excelencia de aquellos biomarcadores que se correlacionen con algunas enfermedades. Lo normal no es lo óptimo, nos alejamos de la complacencia, de conformarnos con estar normales.
     
    Actividad, ejercicio físico y deporte. El ser humano no está hecho para estar parado. El sedentarismo es fuente de todo tipo de patologías. En el mismo sentido, la actividad física y el ejercicio son una poderosa arma para la prevención y el tratamiento de las enfermedades del envejecimiento.
     
    Dieta saludable fundamentada en verduras, frutas, leguminosas, pescados, carnes blancas, frutos secos, aceite de oliva, baja en azúcares añadidos y en grasas trans, ajustada al gasto calórico del individuo, que permita mantener un peso, un porcentaje de grasa corporal y una grasa visceral adecuados.
     
    Suplementación nutricional con aquellos micronutrientes que, aunque se lleve una alimentación adecuada, no alcanzan sus niveles de excelencia en nuestro organismo, ya sea por el propio proceso de envejecimiento, por una sobre-solicitación fisiológica (deporte, trabajo intenso, estrés) o por la presencia de enfermedades intercurrentes.
     
    Equilibrio hormonal y metabólico. El propio proceso de envejecimiento se asocia con una lenta y progresiva disminución de numerosas hormonas de nuestro organismo. Unas hormonas a partir de la década de los 20, y otras más tarde, sufren un declive de entre un 1 y un 2% anual provocando síntomas propios del envejecimiento. Su reposición adecuadamente controlada para que alcancen los valores fisiológicos de la juventud revierte en gran parte esta sintomatología.
     
    Sueño y descanso apropiados. La calidad y la cantidad de sueño va deteriorándose con el paso del tiempo y la edad afectando a todas las funciones del organismo; es lo que se conoce como una cronodisrupción. Su diagnóstico y su tratamiento con dosis adecuadas de melatonina, así como la mejora de los hábitos de sueño, previenen de las enfermedades del envejecimiento.
     
    - Salud conductual y neurocognitiva. Como decía Leonard Hayflick, lo más importante para un envejecimiento saludable es “actitud, actitud, actitud”. Actitud positiva ante la vida. Existen formas de modular el carácter para afrontar los problemas cotidianos con menor repercusión negativa sobre nuestro organismo.
     
    - Limitación y/o cese de los hábitos tóxicos. No podría entenderse un programa de envejecimiento saludable sin el cese o al menos la limitación de los hábitos tóxicos, especialmente los más habituales: alcohol y tabaco.