Resulta habitual leer comentarios sobre las orejas de perro en foros especializados en cirugía donde las pacientes se hacen preguntas. Las orejas de perro o también llamadas “culo de pollo” son un defecto que puede quedar en ambos extremos de la cicatriz después de una cirugía de abdominoplastia. Estas zonas pueden quedar como más engrosadas con un poco de tejido remanente.

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¿En una abdominoplastia por qué se pueden dar las orejas de perro?

Al realizar una abdominoplastia, para cualquier incisión que se haga con extirpación de tejido, el ángulo ideal para ello debe ser de aproximadamente 45 grados. Si el cirujano no respeta este ángulo se producirá ese acumulo de tejido en los extremos de la cicatriz, las famosas “orejas de perro”.

Cicatriz ¿más larga o más corta?

Cuando un cirujano se encuentra en la tasitura de tener que extraer más piel, puede optar por una cicatriz igual de larga pero , al dejar de respetar los 45º en la incisión generará las orejas de perro en la cicatriz. Si alargamos la cicatriz, para respetar los 45º, conseguiremos una cicatriz, aunque más larga, mucho más fina. Personalmente siempre opto por esta opción que considero más estética y discreta. Podéis apreciar lo que explico en esta infografía que he creado para hacer el concepto más entendible.

¿Qué puedo hacer si me han quedado “orejas de perro en la cicatriz”?

Si ya te has hecho una abdominoplastia y tu cirujano prefirió hacerte una cicatriz más pequeña con orejas de pollo y a ti no te parecen estéticas puedes eliminarlas. Sometiéndote a una breve intervención se puede alargar la cicatriz (ver dibujo 3 de la infografía) y así podemos eliminar las desagradables orejas de perro de una cicatriz.

Si deseas más información sobre la cirugía de abdominoplastia puedes consultarla toda en nuestra web o bien contactar con nosotros para que te despejemos cualquier duda que necesites aclarar