Hoy se celebran los funerales de despedida a Madiba; van a ser retransmitidos por centenares de televisiones de todo el mundo. Nelson Rolihlahla Mandela, más conocido en  Sudáfrica, como Madiba, fue un político y abogado muy especial. De esas personas que dejan una gran huella en el mundo, un gran ejemplo de actitud ante la lucha por una causa. Fue un símbolo internacional de dignidad y tolerancia. Los que le conocieron dicen que tenía una inmensa seguridad en sí mismo, un gran poder de seducción, una visión estratégica de sus propósitos y unos valores inflexibles. Todo este cóctel fue el que le ayudó a derrotar al racismo en su país.

Se autoeducó en prisión

Durante su larga opresión en la cárcel , de los 44 a los 71 años, aprovecho sabiamente los años de cautiverio para urdir la trama  de sus propósitos . Tal vez por el respeto que inspiraba, las autoridades le escogieron para aplicarle crueldades innecesarias. Sus amigos decían que esas experiencias reforzaron su autocontrol y le convirtieron, todavía más, en un hombre que enterraba muy hondo sus emociones y que empezó a hablar en el “nosotros” colectivo de la retórica de la liberación. Culminó su estrategia presidiendo su país, abriendo las puertas a la democracia.

Un ejemplo de actitud

La pregunta más habitual a propósito de Mandela siempre ha sido cómo, después de que los blancos habían humillado de forma sistemática a su pueblo, habían torturado y asesinado a muchos amigos suyos y le habían mantenido encerrado en prisión 27 años, podía tener tal ausencia de rencor. Sabía identidificar las emociones tóxicas; cuando le preguntaron en 2007 ¿cómo controla el odio?—, su respuesta fue esta: “El odio enturbia la mente. Impide ejecutar una estrategia. Los líderes no pueden permitirse el lujo de odiar”. Como presidente, entre 1994 y 1999, dedicó toda su energía a moderar el resentimiento de su electorado y a tranquilizar a los blancos que temían la venganza.

En su etapa de expresidente, Mandela prestó su carisma a una serie de causas en pro de África, intervino en conversaciones de paz para acabar con varias guerras y ayudó a su esposa a recaudar dinero para organizaciones benéficas dirigidas a los niños.

Queremos quedarnos con una de las muchas frases que le hicieron famoso, como recuerdo de su persona: “La educación es el arma más potente que podemos usar para cambiar el mundo”. Descanse en Paz, Madiba.